lunes, 25 de marzo de 2019

Los valores de Guido Buffo y una carta de ejemplo...


Nuestros valores son aquellas cosas que nosotros creemos que son importantes en relación a cómo vivimos nuestra vida, ellos determinan nuestras prioridades y acciones. Podemos citar muchos valores en Guido Buffo que accionaron y guiaron su vida, como la responsabilidad, el compromiso, la eficiencia, la honestidad, el liderazgo, el profesionalismo, la tolerancia, la lealtad, la pertenencia, la audacia, la creatividad, la determinación, la disciplina, la generosidad, la bondad, la empatía, el temperamento y la lista seguiría; pero uno de cuyos valores sobresalen en la siguiente correspondencia es la humildad puesta de manifiesto de puño y letra. Guido Buffo controló su ego en todos los ámbitos en los que se desempeñó, sabiéndose un maestro, nunca dispensó a un semejante, a un colega, a un alumno o a quien se le acercara un trato inferior; siempre de igual a igual, respetando en todo momento a la persona que se encontraba frente a él, inclusive cuando no coincidían en los ideales. Por eso fue un gran maestro y dejó huella, un legado y ejemplo de valores a trabajar, desarrollar e imitar en cada instante de nuestras vidas. Gracias Maestro…Gracias querido Profesor Buffo!!!!


Al Secretario perpetuo de la Academia de Ciencias de Francia: Príncipe de Broglie
Monsieur:
                   Casi veinte mil observaciones sistemáticamente efectuadas en un decenio, mediante un péndulo de Foucault me han permitido comprobar la inconstancia de su rotación aparente gracias al empleo de un kinesímetro acimutal pendular destinado a comprobar el comportamiento de aquel. Estimo que todavía no se ha entrevisto la gran importancia del instrumento ideado por Foucault y que la repetición de los experimentos como se han venido haciendo de un siglo a esta parte a nada nuevo conduce si no se adopta como sistema la posibilidad de alejar y acercar intermitentemente la platina de arena del kinesímetro poniéndola en contacto con la punta del estilete del péndulo al final de lapsos de tiempo estrictamente iguales. Con este sistema puede comprobarse que la rotación aparente del péndulo oscilante es en realidad inconstante mientras que como sabemos la rotación de la tierra es constante.
Agradecería que se hicieran iguales experimentos en esa Academia de Ciencias, atento a que en el ochenta por ciento de los casos de sismos, de grandes huracanes o de erupciones volcánicas estas perturbaciones telúricas concuerdan con los momentos críticos debidos a los cambios de velocidad angular de la rotación aparente del péndulo.
Le envío algunas publicaciones donde explico más detalladamente algunas de dichas observaciones. Para efectuar mis registros he encontrado que me da mejor resultado adoptar medidas de oscilaciones cortas, la inicial es de 256 mm de longitud. Efectúo los registros intermitentemente al final de lapsos iguales de dos horas cada uno o sea trece registros en 24 horas consecutivas en un día completo de 24 horas sin tocar jamás el péndulo oscilante, la platina de arena está rigurosamente orientada  con 0° al norte, 180° al sur, 90° al oeste y 270° al este. Mediante un pequeño elevador a cremallera aproximo dicha platina hasta ponerla en contacto con la punta del estilete del péndulo a fin de que resulte grabada la trayectoria del plano de oscilación, bastando para ello diez segundos de contacto. Luego bajo la platina de arena de modo que la punta del estilete del péndulo quede desconectada o sea separada unos 5 mm de la superficie de arena quedando así separada hasta el subsiguiente registro que realizo a las dos horas del anterior mientras el péndulo continúa ininterrumpidamente su oscilación.
Comparando la cantidad de grados que resultan cubiertos entre cada una de las 13 posiciones del plano de oscilación registradas, resultan muy excepcionales los casos en que la rotación haya llegado a ser igual, es decir que los ángulos resultan desiguales.
Mi observatorio se encuentra a 31° 11´ 45´´ latitud sur, de suerte que en cada lapso de dos horas la rotación debería cubrir 15° aproximadamente, en cambio hay días en que luego de una rotación normal a razón de 15° en dos horas, la siguiente también de dos horas cubre 20° y aún mucho más ó 5° y aún mucho menos. Casos críticos estos serían aquellos donde cambia una velocidad mayor por una menor y viceversa.
Ahora bien, he observado que casi indefectiblemente – el 80% - dentro de las 48 horas de registrado este cambio suele producirse en el planeta un sismo precisamente en la dirección del plano de oscilación, o sea en el momento crítico antes señalado, o en sentido perpendicular.
Me complazco en enviarle una fotografía demostrativa de casos en que el péndulo queda trabado es decir que deja de avanzar y hasta retrocede a pesar de que el péndulo continúa oscilando y de su isocronismo se mantiene perfecto. También me es grato incluirle estudios cuyos resultados obtenidos mediante experimentos hechos metódicamente son de verdadera importancia, razón por la cual me permito llamar su atención sobre estos resultados empíricos pero concretos acerca de esta nueva técnica que posiblemente puede llevar a un camino firme y de insospechada importancia (hay cierta periodicidad que apoya ésta nuestra fe).
Créame distinguido Físico Príncipe de Broglie, Premio Nobel 1929, se dignara a contestar el presente pedido e ilustrarme u orientarme acerca de estas cosas que con máximo respeto y admiración someto a su distinguida consideración.
                                                                                                         Guido Buffo




jueves, 28 de febrero de 2019

Una Visión: El Observatorio de Villa Leonor


Guido Buffo cruzó la calle a paso ligero, se estaba aproximando el mediodía y el calor comenzaba a hacerse notar en el sudor que caía por su frente. Como de costumbre miró hacia atrás, le resultaba extraña la sensación, pero a partir de algunas situaciones muy incómodas vividas en su propiedad, que lo preocupaban no sólo por su seguridad sino por la de su hermana, se sentía observado desde hacía varias semanas. Pensó que quizás buscarían algo en particular o sólo producirle una rabieta que, como bien sabía, le afectaba la salud. Debía cuidar su presión arterial, se dijo para sí mismo, y continuó. Cruzó, sin mirar, por el frente de la Escuela Normal, lugar donde había trabajado en sus años de Inspector, y llegó por fin a las puertas de la Iglesia. En su interior entregaría el manuscrito borrador para que la imprenta de los Padres Salesianos convirtiera en libros sus revolucionarios descubrimientos. Luego se dirigiría, esta vez en su automóvil Ford, hasta el Observatorio.
Allí se reuniría con su amigo Ramón Enrique Gaviola, a quien quería comentarle y ponerlo al tanto de sus investigaciones en el Observatorio de Villa Leonor y agradecerle el préstamo del telescopio que tan buen uso le estaba dando.
Dialogaron ampliamente sobre varios temas, fundamentalmente sobre los avances en la Estación Tripendular y la correspondencia que Guido mantenía con otros países y con José Álvarez López.
Enrique levantó la vista en un momento dado, sus ojos interrogantes brillaban con la sabiduría de un grande y en su interior conocía el resultado de aquella quimera. Los menesteres y problemas del Observatorio no eran menores, esto sumado a que de un momento a otro le llegaba un nuevo nombramiento y debía partir hacia nuevos horizontes le impedían impregnarse aún más de los estudios de Buffo y menos aún intentar continuarlos.
Guido Buffo instaló un telescopio prestado por el Observatorio Astronómico de Córdoba a través de su amigo Enrique Gaviola, por el cual realizaba el seguimiento de los movimientos de las estrellas además de tomar fotografías en un piletón a orillas del arroyo, todo esto para determinar la ubicación de las estrellas de acuerdo a cómo se encontraban la noche del 6 de setiembre de 1941, a las 5:15 horas aproximadamente cuando su hija Eleonora fallecía; para posteriormente hacer lo que finalmente plasmó en el piso de la Capilla de Villa Leonor.
Fueron muchas noches, meses y años de intensa labor, fotografiando y dibujando los movimientos estelares…
Muchos años más tarde en el año 2018 se realiza como homenaje el “I Encuentro de Astronomía” en Villa Leonor, el 9 de noviembre con una gran afluencia de público para observar las estrellas desde ese sitio y escuchar atentamente la disertación del Director del IATE Diego García Lambas, esto sumado a proyecciones de cortos animados en una pantalla gigante en el Teatrino Griego y un show lumínico de fractales sobre la cúpula de la Capilla redondearon una bella noche.
En marzo de 2019, más precisamente el día viernes 15, sábado 16 y domingo 17 se llevará a cabo el “II Encuentro de Astronomía” con la presencia de destacados astrónomos de Córdoba que con esfuerzo, constancia y sacrificio llevan adelante tan noble tarea, esto sumado a un sin número de actividades previstas en una sorprendente grilla organizada para toda la familia homenajeando y reconociendo esos momentos en que Guido Buffo a través de un telescopio observaba la bóveda de nuestro universo. Están todos invitados a participar de  “Un Faro al Universo desde Buffo”…






sábado, 1 de septiembre de 2018

Capilla Buffo: Nieve por Juan J. Suarez

Entre los más destacados amigos de Guido Buffo, podemos mencionar al Padre Juan J. Suarez, autor entre otros, de libros de aprendizaje para tercer y quinto grados de primaria.
Sus encuentros con la obra de Don Guido, especialmente en la Capilla o Templo que construyó en el paraje de Villa Leonor de Los Quebrachitos y sus tertulias que llevaban a cabo en la casa de los Padres Salesianos o en la Imprenta de los mismos en pleno centro de la ciudad de Córdoba generó una serie de inspiraciones en el Padre Suarez, que lo llevaron a escribir  poemas sobre la obra de Buffo.
Hoy primero de setiembre del año 2018 se ha producido una nevada en la zona y de eso precisamente trata este poema, escrito por su amigo Suarez: "Nieve"...
Amplia información en el libro: "Guido Buffo y el Templo del Péndulo".

Junto a los poemas "Luz" y "Vida" forman un triptico obsequiado a Guido Buffo por J.J.Suarez

                                           Nevada 01/09/2018

lunes, 20 de agosto de 2018

Los descubrimientos de Buffo eran para un Premio Nobel


Guido Buffo habla acerca de sus descubrimientos publicados en el desaparecido periódico “Los Principios” sobre la inconstancia de la rotación pendular en 1948 siendo corroboradas en Francia por Maurice Allais entre 1954 y 1958.
Aquí, en Córdoba, Argentina y en el Observatorio Tripendular de Villa Leonor en Unquillo es donde se demostró por primera vez y para todo el mundo este importante descubrimiento.
El otro descubrimiento, de una relevancia mucho más grande fue realizado también por Guido Buffo y en la misma Estación, también mediante el empleo de péndulos de Foucault combinados con Kinesímetros Azimutales Pendulares, y se trata, de que actúan como detectores de perturbaciones terrestres subcorticales, que pueden ser captadas con varias horas de anticipación a que se produzca un terremoto.
Estos descubrimientos publicados además en monografías de carácter científico – informativo fueron compartidas por el autor a la Academia de Ciencia de Francia, al Observatorio Geofísico de Trieste en Italia, y a los E.E.U.U. desde donde vino una comitiva interesada en los resultados obtenidos ya que además detectaba con precisión todas las pruebas atómicas realizadas en cualquier punto del planeta ya sea por los Estados Unidos o la ex Unión Soviética en plena guerra fría.
Desafortunadamente en el año 1958 se producen actos vandálicos en la propiedad de Guido Buffo, coincidiendo con la llegada de la comitiva de norteamericanos desparece la mayor parte de la investigación de su propiedad.
Y es en el mismo año 1958, pero pocos meses antes de este suceso, que Guido Buffo se pone en contacto con el Instituto Nobel y la Academia de Ciencias de Suecia para transmitir sus descubrimientos.
Descubrimientos que cualquier ser humano sensato pensaría que si se hubiera continuado con sus investigaciones la pregunta viene al caso:
¿De haberse preanunciado todos los sismos desde 1958 a la fecha cuántas vidas humanas se hubieran salvado a lo largo y a lo ancho del planeta Tierra? Y si, afirmativamente podemos decir que este descubrimiento habría sido para un Premio Nobel.
¿Fueron sus investigaciones continuadas por los E.E.U.U. y posteriormente utilizadas en el conocido proyecto HAARP?
Hace poco. El físico de renombre mundial Michio Kaku ha realizado declaraciones responsabilizando al Proyecto HAARP de que es capaz de provocar terremotos y desastres naturales y puede ser utilizado como un arma.
Los sismos han ocurrido a lo largo de la historia de la humanidad, pero y si en estos momentos tecnológicamente pueden ser provocados estratégicamente en beneficio de intereses particulares: ¿cuáles podrían clasificarse como naturales o de la tierra misma y cuáles artificiales o provocados por el hombre?
Sólo se puede añadir que la lucha de un hombre solo con un descubrimiento trascendental para la humanidad fue silenciado y ocultado.
¿Quién sustrajo de la Capilla de Villa Leonor los tres Kinesímetros Azimutales Pendulares inventados por Guido Buffo?
¿Quiénes se llevaron la innumerable cantidad de cajas conteniendo un voluminoso archivo manuscrito y fotográfico de todas las detecciones realizadas por Guido Buffo?
Queda la duda planteada…
Amplia información en el libro: ”Guido Buffo y el Templo de la Transformación”


Primeros contactos con el Consulado de Suecia


https://www.youtube.com/watch?v=lAq3AxYKjO8&t=8s



jueves, 26 de julio de 2018

Estación Astrofísica en las Sierras Chicas

ESTACION ASTROFISICA EN   LAS SIERRAS CHICAS
Re - instalación  del Observatorio en Villa Leonor
Inspirados por Guido Buffo
 
      Ingresar a la “Estación geofísica tripendular” montada en el interior donde  de la Capilla Buffo - Allende es  una articulación de áreas  de estudios que se entrelazan entre sí  en un cúmulo de conocimientos que desbordan la complejidad del entendimiento humano ya que hay una filosofía integral desde el macro al microcosmos tal cual lo dejó plasmado en la Pared del Intelecto que  quedó inconclusa por su autor, pero que insta a continuar  investigando. Astronomía y Geofísica,  Universo y  Nuestro Planeta: la Tierra.
La historia se escribe por pioneros y el entusiasmo de quienes visualizan los proyectos y apoyan a hacerlos realidad. Sin la conjunción de estos seres  no se producen las obras.
El proyecto del Observatorio de la Provincia de Córdoba  fue liderado por  Benjamín Guold y la voluntad política del presidente Sarmiento, sus capacidades desarrollaron los cimientos de la  herencia científica-tecnológica de nuestra Provincia.
Para incentivar  hoy a la Re instalación del Observatorio en  Villa Leonor, Cabana, Unquillo, departamento Colón de la Provincia de Córdoba; nos remontaremos a 1910  intentando  vislumbrar  el futuro  sin ignorar los orígenes ya que aficionados  en astronomía  como Guido Buffo y  su amigo Martin Gil  iluminan la evolución de los acontecimientos actuales.
Al llegar a Córdoba  Guido Buffo  conoce a  Martin Gil, un profesional  inquietante de una familia intelectual;  ejercía  la abogacía, era escritor y  participaba en actividades  políticas. Tenía  una especial afición por la astronomía y la meteorología, actuó a principios del siglo XX tanto en Córdoba como en Buenos Aires. Recomendamos  leer  para  profundizar  su actuación  “MARTIN GIL   un divulgador de la astronomía 2009“ por Santiago Paolantonio  www.historiadelaastronomia.wordpress.com. Guido  y Martin  se hacen amigos,  así es que pasaban noches observando el cielo de Córdoba desde el pequeño  Observatorio que él tenía instalado en su vivienda.
En la década de los años cuarenta, en el siglo pasado,   Guido Buffo en la construcción de la Turris Eleonórica  instala un Observatorio Móvil, con un telescopio que le prestaba el  Observatorio Astronómico de Córdoba, a través de su también amigo, el Director del mismo, Enrique Gaviola. La Turris  tiene diferente información  en cuanto al reloj solar, calendario maya,  marcaciones del meridiano, datos  que mantenían relación en cuanto a la  construcción arquitectónica de la Capilla que a su vez  tiene plasmado la ubicación de los planetas y las estrellas de acuerdo a los cálculos  y estudios realizados por Buffo tal cual la noche que fallece su única hija  Eleonora  Vendramina Buffo Allende y  que  de acuerdo a su relato queda grabada esta  imagen  en su retina antes de partir. Ingresando a la Capilla Buffo un cúmulo de  nubes  nos  insertan al cielo tal cual estaba el 6 de setiembre a las 5:15 horas en Castelar,  Provincia de Buenos Aires. 

Bibliografía:
“Guido Buffo y el Templo del Péndulo”
“El Manuscrito de los sueños”
“Guido Buffo y el Templo de la Transformación” 


Turris Eleonórica - Meridiano de Observatorio 




Imágenes pertenecientes al Archivo de la Casa Museo Guido Buffo

                   

sábado, 2 de junio de 2018

Leonor Allende de Buffo por Guido Buffo



Fisonomía de la mujer que inspiró a Guido Buffo: Leonor Allende de Buffo

Publicado en el libro de ella “El Misterio de Ur” por Guido Buffo:

«Leonor, no acostumbraba llevar joyas a pesar de apreciar su belleza como así el valor sentimental de los recuerdos íntimos que representaban. Tampoco ambicionaba vestidos de telas exclusivamente lujosas, procurando tan sólo que los distinguiera un particular buen gusto y que concordaran bien con su personalidad. La sencillez con que sabía ataviarse, daba a su esbelta figura el clásico y elegante aspecto de una viviente Tanagra de proporciones naturales. No ponía ninguna afectación en sus modales que eran discretísimos por naturaleza. Y su aire de distinción completado por una clara inteligencia y un natural recato que le daba un particular encanto
Le gustaba la política, pero sin actuar directamente en ella. Bastábale observar los fenómenos sociales, la conducta de los hombres públicos y de los Partidos, para extraer la esencia de cuanto lograba medir y juzgar por su propio criterio y compararlo todo influenciada por las ideas filosóficas y políticas de los más preclaros hombres de la antigüedad y modernos, de Oriente y Occidente.
El producto de sus reflexiones solía comunicarlo con sincera franqueza durante sus amigables pláticas espirituales, a los hombres que actuando en política, consideraba dotados de condiciones que los hiciera acreedores de su particular estima, siéndole indiferente el que pertenecieran a uno u otro partido, pues lo único que la impulsaba era el ejercicio del bien por el bien mismo.
Ella solía estar y conducirse por encima de todo prejuicio. Pero no hacía concesión de ninguna índole en lo referente a la propia conducta.
No es extraño que alguno de sus contemporáneos que la hayan tratado personalmente digan: «Era una gran compañera, sencilla, franca, liberalísima, independiente»; y que otros digan a sí mismo: «Era reservada, altiva, batalladora, difícil de tratar pues no concedía tregua en el análisis de hechos y cosas que daban motivo a discusiones filosóficas, artísticas o políticas». Es que era incapaz de pasar por alto las debilidades o los impulsos que no respondieran a ideales y propósitos que no estuviesen muy por encima de toda vulgaridad...


Homenaje a Leonor Allende de Buffo: Primera periodista actuante en Córdoba


Fielmente hemos transcripto el contenido de dos diarios a bien del lector. Extracto del libro “Guido Buffo y el Templo del Péndulo de Karina Rodriguez y Gustavo Diaz.

«HA MUERTO HOY UNA ESCRITORA QUE NACIO EN CORDOBA»

Doña Leonor Allende, periodista, falleció esta mañana. Una gran inteligencia. En la mañana de hoy ha fallecido doña Leonor Allende de Buffo.
Desaparece con ella la más interesante, acaso la única personalidad de escritora que haya producido Córdoba. La tenaz dolencia que minaba su organismo, la alejó en los últimos años de las tareas literarias, que fueron el motivo de su consagración durante mucho tiempo y en las que obtuvo legítimos triunfos. Cuando un concepto social estrecho relegaba a la mujer a la vida del hogar Leonor Allende, consciente de su valer y con un concepto superior a la platitud del medio, se dedicó al periodismo y pertenecía a la redacción de los principales diarios cordobeses. Dueña de una inteligencia viva y ágil, de un temperamento enriquecido por la cultura y de brillantes condiciones de escritora ganó pronto un prestigio que atrajo para su producción y su nombre, la simpatía pública. Su casamiento con el pintor Guido Buffo la alejó de Córdoba. Esposa y madre ejemplar, las obligaciones afectivas no extinguieron su amor a las letras. En Rosario primero y en Buenos Aires después, siguió colaborando en diarios y revistas, a la vez que mantenía vinculaciones en los mejores círculos intelectuales.
Escribió una novela Flavio Solari, que mereció la acogida auspiciosa de la crítica. Excelente escritora y gran mujer, la noticia de su muerte causará a cuantos la conocieron o leyeron sus páginas, la congoja que produce la desaparición de un noble y armonioso espíritu».
(Diario Córdoba, 24 de marzo de 1931).

LEONOR ALLENDE DE BUFFO

Escritora y periodista

«En este día recordaremos a una de nuestras personalidades femeninas más vigorosas». Tenía predilección por las más altas especulaciones del espíritu, cuya atracción la seducía.
«Hoy se cumple el primer aniversario de la muerte de Leonor Allende de Buffo, la más interesante y completa, acaso la única personalidad notable de escritora que haya producido Córdoba.
Tal afirmación, tendiente a señalar la jerarquía que le corresponde en el medio donde nació y ejerció principalmente sus actividades literarias, no importa reducir a una mera cotización local el valor y el alcance de su obra. El nombre de Leonor Allende merece puesto de honor en el elenco femenino de las letras nacionales, en noble competencia con los mejor calificados. Raro y vigoroso temperamento de artista y de mujer, para encontrarle pares en nuestro país hay que remontarse a Juana Manuela Gorriti o tener presente la figura sugestiva de Raquel Camaña, con la que ofrece numerosos puntos de similitud y de contacto. Díjose de ésta, en efecto, que nadie sentía más hondamente como mujer ni pensaba menos con los prejuicios comunes a las mujeres. El concepto puede aplicarse sin vacilaciones a Leonor Allende, cuya existencia y cuya producción intelectual realizan ese dualismo indispensable, como una imposición de la naturaleza, para la vitalidad de toda obra de escritora.

AUTODIDACTA: Autodidacta extraordinaria, plasmó su mentalidad al margen de la sugestión de maestros y consejeros. Todo lo que sabía lo sabía por sí misma. Al hablar y al escribir expresaba ideas y juicios propios, con frecuencia originalísimos y de una enjundia medulosa y vivaz. Su sólida ilustración fue fruto exclusivo de su voluntad servida por una vocación profunda y un vehemente deseo de salvar con entereza las encrucijadas morales y materiales de la vida, en el afán de hacerla a ésta bella y consoladora. Espíritu curioso, infatigable, ávido de investigación y de dominio, espigaba en todos los campos de la cultura y el arte con una gran probidad y una sorprendente virtud de asimilación. Siempre seducida por las más altas especulaciones, sentía la atracción de los asuntos filosóficos y gustábale sondear los misterios de la prehistoria, esclarecer el genio de las religiones.
Por eso se la veía con frecuencia disertar sobre temas nada comunes en labios femeninos, sin petulancia ni ligereza, con la seguridad y ponderación que
solo confieren «il lungo studio e il largo amore».
En los últimos años, los problemas sociales, políticos y económicos engendrados por la guerra, despertaron su interés agudo y penetrante. Se aproximó a ellos con su seriedad habitual, tratando de interpretarlos y descubrir las nuevas directivas humanas. Su copioso epistolario registra al respecto observaciones admirables, reveladoras de una positiva aptitud para establecer el sentido de los acontecimientos y sus ramificaciones.
Su niñez había disfrutado, en pródiga abundancia, de todos los halagos que proporciona la fortuna. Jamás los echó de menos. Tenían ellos en su recuerdo silencioso ese valor de sueño que representa para los espíritus fuertes la evocación de la infancia irremediablemente desvanecida. Lo que hizo sus delicias de niña, no colmaba sus anhelos de mujer. Porque la riqueza real estaba en el oro purísimo de su temperamento; y así pudo encontrarse a sí misma y sentirse gananciosa al cambiar aquellos halagos frívolos por el goce moral que produce la propia vida dueña de una personalidad y de un destino.

COMO ERA ELLA: Cuando un concepto social estrecho y absurdo relegaba la acción de la mujer a los lindes del hogar, y aun se miraba con recelo la concurrencia a las escuelas normales, Leonor Allende sobrepasó todos los prejuicios y en un solo gesto impuso los derechos de su inteligencia.
Había leído mucho, pensado más y sabíase capaz de escribir. Su afición literaria manifestábase en páginas inéditas. Quería y tenía necesidad de trabajar. ¿En qué? La respuesta huelga: en lo que mejor se adecuaba a su capacidad y sus gustos. Fue la primera mujer que en Córdoba ejerció el periodismo —el periodismo activo y militante, con diarias obligaciones y con sueldo fijo... aunque a veces nominal por imperio de las circunstancias.
La vieja ciudad meticulosa y desconfiada, ahíta de dogmas y anatemas, no salía de su asombro. Apenas si recordaba —fuera del santo heroísmo de sus fundadoras de conventos, doña Leonor de Tejeda, doña Saturnina Rodríguez y otras— la hazaña de María Eugenia Echenique, quien había mandado desde su casa artículos que publicó El Eco de Córdoba. Pero bien pronto debió rendirse la ciudad, ante la evidencia que doblaba triunfalmente a todos los temores: Leonor Allende seguía siendo la «señorita» bien conocida, digna a justo título del respeto y el afecto unánimes.
El suyo fue el triunfo de una mujer sobre un espíritu colectivo con arraigos de siglo. Inicióse en La Libertad, en los días inolvidables de la dirección de Pedro N. Arias. Pasó luego a La Voz del Interior y posteriormente colaboró con algunas alternativas en Justicia y La Verdad.
Nos parece verla —la estamos viendo— llegar a la redacción cada tarde, con el paso lento, el vestido sencillo y desprovisto de toda gala, sonriente sin afectación y sin coquetería. Hacíase querer como compañera y hacíase respetar como mujer, todo dentro de una espontaneidad simpática que era irradiación incontenible de su ser moral.
Llenaba fácilmente las cuartillas con su letra menuda y prieta. Escribía sobre diversos tópicos, más allá de la «crónica»: notas bibliográficas, comentarios sobre exposiciones y conciertos, críticas teatrales, sueltos de actualidad. Y cumplida la obligación del día, se incorporaba a la tertulia típica de la casa, en cuyo animado desorden ponía la nota amable de su discreción y gentileza.

SU PRODUCCION: El nombre de Leonor Allende se hizo familiar a los lectores de todo el país. Su frecuente colaboración en diarios y revistas de Buenos Aires, mereció el elogio de maestros como Groussac, Rodríguez Larreta y Correa Luna.
En 1907 publicó su primer libro, Flavio Solari, y en 1912, el segundo Don Juan Ramón Zevallos. Son dos novelas de distinto carácter, pero igualmente reveladoras del talento literario de Leonor y de su destreza para el análisis psicológico. El estilo es claro, limpio, insinuante, de una flexibilidad suelta en los giros y de una austera sobriedad en las imágenes.
Las palabras tienen por sí solas fuerza y colorido. Sin embargo, ensayos dispersos en diferentes publicaciones, guardan, a nuestro juicio, los más hermosos valores de su producción: como asimismo sus cartas, que reunidas en volumen nos brindarían un libro sin igual en su género dentro de la literatura argentina. Sabemos que a esta tarea se encuentra consagrado con fervor el que fuera su gran compañero; y es de desear que ella sea facilitada por quienes mantuvieron correspondencia epistolar con la escritora.

ESPOSA Y MADRE: Y llegamos a su última página, sin duda la más bella y sugerente, porque probó cómo era cierto que la actividad intelectual no había secado en Leonor Allende la fuente inagotable de su corazón de mujer.
Su matrimonio con don Guido Buffo —artista y educador de reales méritos— la convirtió en señora de un hogar de ejemplarísimas virtudes; y el nacimiento de su única hija —considerada a justo título por ella, su mejor obra— creó a su conciencia de madre, obligaciones sagradas. Púsose en todo lo que ella era —espíritu y carne— a educar y perfeccionar aquel fruto de su carne en el que quería renovar y magnificar su propio luminoso espíritu.
Desde entonces sólo escribía para agradar a su marido y a su hija. «Un triple tesoro querría para ti», lleva por título un cuaderno íntimo en el que anotaba episodios y reflexiones relacionados con la pequeña Leonor.
Sirvan estas hojas de sincero homenaje a la memoria de la culta escritora, de la compañera gentil y delicada —de la señora Leonor, de la señora de Buffo— que supo conciliar en su personalidad estos dones, cada uno de los cuales puede ennoblecer una vida: el talento, la discreción y la ternura.»
(Diario La Voz del Interior, 24 de marzo de 1932).